Tras cuatro años de formación y competencia en Estados Unidos, el pechista nacional volverá al país en mayo con un objetivo claro: enfocar toda su energía en su carrera deportiva y consolidar el camino que ya lo tiene con marca A para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
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Después de un ciclo intenso fuera de Chile, Mariano Lazzerini prepara su regreso con la convicción de que comienza una nueva etapa. El nadador, poseedor de récord nacionales absolutos en estilo pecho, partió en 2022 rumbo a Estados Unidos cuando tenía apenas 18 años. Allí cursó sus estudios y entrenó durante cuatro años en Pennsylvania State University, combinando exigencia académica con alto rendimiento deportivo.
Hoy, su retorno no es casual ni simbólico. Responde a una decisión estratégica: poner el foco total en su carrera como deportista de elite y perseguir objetivos que, según reconoce, hace algunos años parecían inalcanzables.
“Vuelvo para enfocarme 100% en mi carrera deportiva y tratar de conseguir logros que antes no me podía ni imaginar”, comenta.
Un deportista más maduro, fuerte y preparado
El paso por el sistema universitario estadounidense no solo significó un salto competitivo. También marcó una transformación personal profunda.
Lazzerini identifica la principal diferencia entre el joven que partió y el que hoy regresa en el plano mental. La experiencia internacional, las exigencias del alto rendimiento y el manejo de la presión fueron elementos que lo obligaron a trabajar con especial atención su fortaleza psicológica.
“La mayor diferencia es lo enfocado y preparado mentalmente. El tema de las presiones puede afectar mucho, pero he trabajado mucho mi lado psicológico este año y siento que estoy preparado física y mentalmente para lo que se venga”, explica.
Ese crecimiento, asegura, será clave en el proceso que viene: preparar el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El camino olímpico: desafío y motivación
Con una marca A ya conseguida en los 50 metros pecho, el objetivo olímpico dejó de ser un sueño lejano para convertirse en un proyecto concreto. Aun así, el nadador reconoce que el trayecto no será sencillo.
“Lo veo como un camino muy difícil, pero al mismo tiempo uno que me va a dejar muchas enseñanzas y momentos lindos. Por eso estoy súper emocionado y motivado”.
La planificación del proceso estará centrada en construir un recorrido progresivo, con competencias internacionales de alto nivel y un trabajo sostenido que le permita llegar en su mejor versión al ciclo olímpico.
Aportar experiencia al proceso chileno
El regreso de Lazzerini también representa un valor para el ecosistema de la natación nacional. Tras años compitiendo y entrenando en Estados Unidos, ahora deberá integrarse nuevamente a torneos locales, nacionales y concentrados de selección.
Desde su perspectiva, el aporte no será solo en resultados deportivos.
“Creo que puedo aportar mucho como deportista y como persona. He estado en los mismos zapatos que muchos de los que están empezando y también de quienes llevan tiempo en la natación. Puedo entregar conocimientos y experiencias para ayudarlos a crecer”.
Ese rol, que combina liderazgo deportivo y cercanía humana, aparece como uno de los activos más relevantes de su regreso.
Una temporada que confirmó el salto de nivel
El balance del último año competitivo es, para el propio nadador, ampliamente positivo. Durante la temporada anterior logró bajar sus tiempos, establecer récords nacionales y conseguir la marca A en los 50 metros pecho rumbo a Los Ángeles.
Todo esto ocurrió mientras debía responder simultáneamente a las exigencias universitarias y al calendario competitivo de su equipo en Estados Unidos.
“La temporada pasada me dejó muy contento y satisfecho. Tuve que combinar lo académico con los torneos de la universidad y también competir por Chile, lo que exigía dar el máximo en ambos frentes”.
El resultado fue una consolidación deportiva que hoy lo posiciona como una de las principales cartas nacionales en pruebas de velocidad en estilo pecho.
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Expectativas altas y una meta clara
De cara a la temporada que se aproxima, Lazzerini no esconde sus ambiciones. El foco está puesto en competir al más alto nivel internacional y transformarse en un protagonista.
“Mis expectativas son muy altas. Quiero representar a Chile y traer medallas a casa en los torneos más fuertes a nivel internacional”.
Con su regreso programado para mayo, el desafío será traducir la experiencia acumulada en resultados concretos dentro del ciclo olímpico. El objetivo final está claro: llegar a Los Ángeles 2028 en su mejor versión deportiva y consolidar un proceso que ya comenzó a escribirse con récords, madurez competitiva y una convicción que hoy se siente más firme que nunca.

